La adolescencia es una etapa llena de cambios, y la salud bucal no es la excepción. Entre las comidas fuera de casa, las bebidas azucaradas, los cambios de rutina y, muchas veces, una higiene dental menos constante, los dientes pueden quedar más expuestos a problemas como las caries.
Una caries que no se trata a tiempo puede avanzar hacia el interior del diente y afectar la pulpa, que es la parte donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos. Cuando esto sucede, puede ser necesario realizar un tratamiento endodóntico, conocido comúnmente como “tratamiento de conducto”.
Aunque suene complicado, la idea es sencilla: se retira el tejido dañado del interior del diente, se limpia cuidadosamente, se desinfecta y luego se sella para evitar que vuelvan a entrar bacterias. El objetivo es conservar el diente y evitar tener que extraerlo. Pero lo más importante es no llegar a ese punto. Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta dental con flúor, usar hilo dental, moderar el consumo de dulces y bebidas azucaradas y acudir periódicamente al odontólogo son hábitos que pueden marcar una gran diferencia.
Además, no hay que esperar a sentir dolor para consultar. Una revisión puede detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en tratamientos más complejos.
Cuidar los dientes durante la adolescencia es una inversión para el futuro: prevenir siempre será más sencillo que reparar.
Dr. Marcelo Inostroza
Endodoncista