Es difícil un hogar sin la figura de la mujer, alrededor de ella gira todo, y gracia a su rol el hogar
funciona satisfactoriamente. Es ella la que conoce las necesidades de la casa n general y de
cada miembro de la familia en particular, y hace los arreglos necesarios para que cada uno,
este provisto de lo que necesita. Por eso sus servicios están muy demandados, aunque no sean
apreciados en su justo valor.
Y aunque no recibe testimonios de reconocimiento, no parece Quedar afectada, con tal que todos estén contentos y que estén suplidas las necesidades temporales de su esposo e hijos. La mujer que desempeña el rol de esposa y madre acepta el hecho de la vida extraña muchos momentos difíciles, irritación, desengaños, tristeza así como alegría y satisfacciones múltiples. Por lo tanto la manera que ella haga frente a esas diferentes situaciones determina en gran medida, su grado de éxito en su rol.
Esta mujer a la que nos referimos debe darse cuenta que su influencia depende de lo que ella
es y no de lo que ella dice. Hay una belleza que brota del corazón de una mujer en el hogar,
aun cuando sus rasgos denoten cansancio. Aunque la lozanía de la juventud pase y en su rostro
marque el tiempo sus hullas, ella sigue conservando el encanto no solo cuando todo va bien
sino cuando esta frente a una situación amenazante, triste o desalentadora.
La mujer en el hogar tiene múltiples tareas y estos días cuando la economía lo demanda
ella sale del hogar para desempeñar funciones de: secretaria, recepcionista, ama de llaves,
niñera, comerciante, medica, enfermara, docente, cocinera, modista, en fin tareas que le sacan
de las funciones especificas del hogar, y a diferencia que el hombre al volver a su casa del
trabajo, debe hacer de chef de cocina, malabarista de presupuesto, maestra de sus hijos en las
diferentes tareas escolares, mantener el buen equilibrio emocional, y comprender que todo lo
que hace, es para la formación de una familia que con su esposo, están consolidando para el
presente y futuro de los hijos que Dios les regalo y encomendó.
Esta tarea y rol de mujer en el hogar no pueden ser enriquecedores si no fuera por el amor, el
respeto mutuo de los esposos que ponen a Dios como jefe supremo del hogar.
Alguien dijo lo siguiente: “que la mujer y madre no tiene a semejanza del artista, un lienzo
para pintar, o como el escultor un trozo de mármol para cincelar. Tampoco tiene como escritor
algún pensamiento noble para escribir, o como músico alguna bella melodía que ejecutar. Su
tarea consiste con la ayuda de Dios, en desarrollar la imagen divina en un alma humana.”
Elda Rodriguez – Colman
Capellana Consejera de Familia, CMB |